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a alta tasa de mortalidad de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) representa uno de los principales retos económicos en México y, particularmente, en la Comarca Lagunera. En esta región —integrada por municipios de Coahuila y Durango—, más del 90% de las unidades económicas pertenecen a este sector, el cual genera empleo, impulsa el desarrollo local y sostiene a miles de familias.
Sin embargo, su permanencia es limitada. En la Laguna, el 76% de los micronegocios cierra antes de cumplir tres años, lo que evidencia una inestabilidad estructural en el ecosistema empresarial regional. Este fenómeno impacta directamente en la generación de empleo, la inversión y el crecimiento económico local.
A nivel nacional, la problemática presenta una tendencia similar. Entre 2019 y 2023 nacieron 1.7 millones de negocios, pero 1.4 millones cerraron, reflejando una alta rotación empresarial. En contextos regionales como La Laguna, esta situación se intensifica debido a condiciones económicas locales.
"Ocho de cada diez empresas quiebran antes de los tres primeros años, según la Secretaría de Economía. Es una película de terror."
Principales causas de la mortalidad empresarial
Uno de los factores más determinantes es la falta de capacitación y educación financiera. Muchos emprendedores inician operaciones sin contar con conocimientos sólidos en administración, finanzas o estrategias de mercado, lo que dificulta la toma de decisiones y la adaptación ante crisis económicas. A esto se suma el limitado acceso a financiamiento, que frena tanto el crecimiento como la supervivencia de los negocios.
Las barreras para acceder a financiamiento formal incluyen la falta de información financiera y contable, historiales crediticios negativos, ausencia de garantías, problemas de flujo de efectivo y las altas tasas de interés. Estas condiciones restringen significativamente las posibilidades de consolidación de las MIPYMES.
El entorno económico también influye de manera relevante. En años recientes, la Comarca Lagunera ha registrado caídas en el empleo formal y una desaceleración en distintos sectores, lo que reduce el consumo y afecta la estabilidad empresarial. Esta incertidumbre se refleja en la disminución de patrones registrados ante el IMSS.
De acuerdo con Jorge Reyes Casas, las principales barreras a nivel nacional incluyen el acceso limitado al financiamiento formal, la informalidad —que distorsiona la competencia—, la carga fiscal y regulatoria, la baja adopción digital, deficiencias en procesos internos, así como problemas de inseguridad, extorsión y burocracia.