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as micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) son uno de los pilares de la economía mexicana. De acuerdo con la Secretaría de Economía (2024), representan más del 99.8 % de las empresas del país y generan alrededor del 68 % del empleo nacional. Sin embargo, pese a su importancia económica y social, miles de emprendimientos enfrentan barreras regulatorias y burocráticas que dificultan su desarrollo, limitan su competitividad y aumentan su mortalidad empresarial.
Uno de los principales problemas que enfrentan las MIPYMES es la complejidad administrativa relacionada con permisos, licencias, inspecciones y obligaciones fiscales. Según el estudio Mipymes mexicanas: motor de nuestra economía, el 70 % de las mipymes encuentra obstáculos importantes durante el arranque de sus operaciones, mientras que 52 de cada 100 negocios cierran antes de cumplir dos años (Secretaría de Economía, 2024). Estos datos reflejan cómo los procesos regulatorios pueden convertirse en un factor determinante para la permanencia de los nuevos negocios.
Un mismo checklist para todos
En entrevista, Daniela Valeria Martínez Newman explicó que el sistema tributario mexicano afecta de manera desproporcionada a las empresas emergentes, ya que muchas veces deben cumplir prácticamente con los mismos requisitos que empresas consolidadas. Esto implica costos elevados en licencias, permisos e inspecciones que, para muchos emprendedores, resultan difíciles de solventar en las primeras etapas de operación.
"Una gran empresa va a tener que cumplir casi el mismo checklist que una que va naciendo."
Además, Martínez Newman enfatiza que muchas empresas comienzan en la informalidad no por falta de interés en cumplir con la ley, sino porque formalizarse desde el inicio puede ser económicamente inviable. Esta situación evidencia la necesidad de construir sistemas tributarios más accesibles y progresivos para los pequeños negocios.
Financiamiento y tratados comerciales
Por otro lado, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2025) advierte que las complejidades regulatorias y la falta de alfabetización financiera limitan el acceso de las pymes al financiamiento y a nuevas oportunidades de crecimiento. Muchas empresas desconocen temas relacionados con gestión financiera, cumplimiento fiscal y acceso a herramientas tecnológicas, lo que reduce sus posibilidades de integrarse a mercados más competitivos.
Asimismo, las nuevas exigencias derivadas de tratados comerciales como el T-MEC han incrementado la necesidad de cumplir con certificaciones, procesos de trazabilidad y estándares técnicos que representan costos importantes para las pequeñas empresas (CEPAL, 2025). Aunque estas regulaciones buscan fortalecer la competitividad nacional, también pueden convertirse en barreras de entrada para negocios con recursos limitados.
El reto institucional
Frente a este panorama, resulta fundamental impulsar estrategias de acompañamiento, capacitación y simplificación administrativa que permitan a las MIPYMES desarrollarse en condiciones más equitativas. Más allá de fomentar el emprendimiento, el reto actual consiste en construir un entorno institucional que verdaderamente proteja y fortalezca a quienes comienzan un negocio en México.